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La situación humanitaria en Siria tras diez años de conflicto

Por Lucía Jiménez López

En sus resoluciones 43/28 y 45/21, el Consejo de Derechos Humanos pidió a la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe Siria que analizara las principales preocupaciones en materia de derechos humanos a lo largo del largo conflicto que cumple ya diez años. En su informe, publicado en enero de 2021, la Comisión presenta sus conclusiones sobre abarcando el período comprendido entre marzo de 2011 y el 24 de diciembre de 2020.

Para empezar, en este informe se hace una evolución del conflicto desde febrero de 2011, fecha en que empezaron las protestas en contra de la pobreza, corrupción y la falta de libertad de expresión. Para que se comprenda la magnitud de la situación, podemos destacar que, en marzo de ese mismo año, las fuerzas de seguridad sirias torturaron a un grupo de niños acusados de pintar grafitis en contra del gobierno, éste, como respuesta anunció más restricciones y continuó su brutal represión, esto no hizo más que promover el surgimiento de grupos armados en contra del gobierno. Ya en este tiempo, la Comisión había tenido cuenta de graves violaciones de derechos humanos y crímenes en contra de la humanidad perpetrados por las fuerzas gubernamentales.

Con el paso de los años, la situación no mejoró, y numerosos Estados respaldaron a varios grupos armados con diferentes intereses que dieron lugar a que la ciudad se fragmentara todavía más. El Gobierno también tuvo respaldo, y así la militarización de la crisis continuó. Poco a poco, esta guerra entre los ya designados grupos terroristas por las Naciones Unidas y el Gobierno se extendió también a una lucha entre estos grupos armados.

El Gobierno ha puesto como justificación de su acción militar el combate con grupos terroristas, sin embargo, la Comisión ha mencionado repetidamente, que, aunque hay que defender a los ciudadanos del terrorismo, hay que hacerlo de acuerdo a la ley humanitaria. La Comisión observa el patrón abominable y establecido de ataques de las fuerzas progubernamentales contra hospitales, claramente documentado a partir de 2012 y que se aceleró en 2016.  Esos ataques privaron a innumerables civiles del acceso a la atención sanitaria y equivalen a los crímenes de guerra de atacar intencionadamente objetos protegidos como el transporte médico.  Asimismo, los grupos armados, incluidos el EIIL, Hay’at Tahrir Al-Sham y las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo, también llevaron a cabo ataques indiscriminados con morteros y cohetes.

En sus informes, la Comisión ha detallado cómo se han utilizado diferentes armas y sistemas de armamento para matar y mutilar a civiles, cometer crímenes internacionales y contribuir al deterioro de la situación general de los derechos humanos. La Comisión también documentó la mutilación y el asesinato de combatientes y personal militar fuera de combate. Los periodistas y los trabajadores de los medios de comunicación, así como sus actividades, fueron objeto de amenazas, acoso, detenciones y asesinatos por parte de elementos del gobierno, así como de grupos armados y grupos terroristas. Los ataques a los periodistas y la presión ejercida sobre los medios de comunicación también agravaron las dificultades para documentar las violaciones y los abusos.

Los sirios de todo el país también sufrieron violaciones del derecho a la salud, a la alimentación y a un nivel de vida adecuado, debido a la imposición de asedios, a la denegación de acceso a la ayuda humanitaria, a la destrucción de instalaciones médicas y a la consiguiente falta de acceso a la atención médica básica, a la denegación de acceso a la vivienda y a la educación. Más de 11,5 millones de personas han sido desplazadas hasta ahora por el conflicto en la República Árabe Siria, y muchas de sus viviendas han sido dañadas o destruidas.

Me gustaría recalcar que, en este informe, vemos una situación que siempre se repite, como hemos visto en otros posts, por ejemplo, en el derecho de los indígenas o de las mujeres, aquellas personas más vulnerables en el contexto de la guerra van a ser las mujeres y los niños. El gobierno, aunque cometieron violaciones ocasionales contra los hombres también, el principal punto de mira fueron las niñas y mujeres. ISIL tomaba a estas personas sistemáticamente y las sometía a tratos inhumanos.

Aparte de esto, los derechos de los niños también fueron perpetrados ya que les obligaban a participar en la guerra, y como hemos mencionado anteriormente niñas de hasta 9 años fueron esclavas sexuales. Todo esto, evidentemente no solo afecta a la salud física sino a la mental, y es que no cuentan ni contaban con ningún tipo de apoyo psicológico. Durante 10 años, estos los crímenes, violaciones y abusos masivos han quedado impunes, y los autores no han rendido cuentas; sin embargo, a pesar de la inacción del Consejo de Seguridad, se han logrado avances en materia de enjuiciamiento penal gracias a la creación del Mecanismo Internacional, Imparcial e Independiente y, de manera más práctica, mediante el uso de la jurisdicción universal y otras formas de jurisdicción para enjuiciar a los autores a nivel mundial por los crímenes cometidos en la República Árabe Siria.

Este informe nos recuerda con razón que además de esto ha llegado el momento de emprender iniciativas igualmente innovadoras para colmar las lagunas existentes en otros ámbitos de la justicia, como la identificación de los desaparecidos, el apoyo a las familias de las víctimas y los supervivientes, la reparación de las víctimas, la desmovilización de los combatientes, en particular de los niños, la prestación de apoyo psicosocial integral, en particular a los niños y a las víctimas de la violencia sexual…

Esto es solo un pequeño resumen de 10 años de violaciones y vulneraciones donde la guerra siempre ha buscado excusas y motivos para continuar, y como hemos mencionado anteriormente, el mundo entero se limitada a contemplar, sin embargo, parece que está habiendo un cambio, ya que se está empezando a reconocer y enjuiciar a los autores, además de intentar brindar otros apoyos como puede ser el psicológico, esto, comparado con todo el daño que la comunidad siria ha sufrido es simplemente insuficiente, pero lo podemos considerar como un hecho simbólico que significa el principio de un cambio, el verdadero paso hacia la consecución de unos derechos humanos reales y efectivos.

Link al informe completo:  https://undocs.org/A/HRC/46/54

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