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Reclutamiento de mercenarios y derechos humanos

Por Violeta Hailing

En el informe A/HRC/54/29 “Reclutamiento, incluido el reclutamiento predatorio, de mercenarios y agentes relacionados con los mercenarios” trataremos los procesos y motivos de reclutamiento de mercenarios. La contratación de mercenarios ha aumentado en contexto de conflicto, posconflicto y afectados por conflicto. Normalmente, la presencia de mercenarios implica una mayor violencia contra la población civil, es decir un mayor abuso de los derechos humanos.

Debemos partir de la base que el mercenarismo viene dividido en tres categorías: mercenarismo individual, aquel practicado por un tercero que se ocupa del reclutamiento y el mercenarismo ejercido por un Estado. El Derecho Internacional regula y en muchos casos prohíbe la práctica, sin embargo, no se prohíbe como tal que los ciudadanos de un Estado decidan unirse a una fuerza mercenaria.

Este fenómeno encuentra una gran oposición tras la Guerra del Congo, en la que se contrataron mercenarios para luchar contra los movimientos liberales de las colonias africanas, transformándose así en un símbolo de racismo y neocolonialismo. La Unidad Africana decidió castigar toda actividad relacionada con los mercenarios . Sin embargo, en la actualidad, el mercenarismo sigue operativo a causa de empresas militares y de seguridad privada que requieren de conocimientos militares. Sus principales clientes son los Estados: el Gobierno de Papua Nueva Guinea firmó un contrato con Sandline International con el objetivo de derrotar el ejército Revolucionario de Bougainville.

A pesar de que se entiende por mercenario “combatientes que no pertenecen a las fuerzas armadas de un Estado parte en un conflicto y actúa para obtener un beneficio económico”, a lo largo de los años se ha diferenciado dos formas de reclutamiento: la tradicional y el reclutamiento predatorio. Este último se aprovecha de la situación de vulnerabilidad para atraer a posibles reclutas, se dirige a aquellos grupos más desfavorecidos, es decir, los que no tienen un acceso fácil a la educación, sanidad, etc.

El reclutamiento se dirige a hombres de temprana edad que pertenecen a grupos de pocos recursos económicos y afectados por el conflicto, en este contexto, los jóvenes desfavorecidos ven el mercenarismo como una vía de escape de la pobreza y la marginación. Un caso concreto es el reclutamiento de presos que cumplen penas privativas de libertad en países que no eran nacionales. Contratistas militares y de seguridad privada ejercen presión sobre ellos prometiéndoles mejores condiciones, a pesar de que luego no cumplen con lo acordado.

Una vez convertidos en mercenarios, son víctimas de violaciones de los derechos humanos. Muchas veces no se les permite ponerse en contacto con la familia o se ven sometidos a la desaparición forzada, en algunos casos llegan a ser incluso ejecutados por no obedecer órdenes.

El mercenarismo es una práctica que llevan a cabo diferentes agentes, incluidos Estados. Desde el reclutamiento hasta que uno se convierte en mercenario, se violan diversos derechos humanos. Para poder prevenir esta práctica, el Grupo de Trabajo recomienda aprobar leyes tipificando el mercenarismo y sancionar las violaciones de derechos humanos cometidas por mercenarios, empresas militares y de seguridad privada.

Enlace al informe completo: Aquí
Violeta Hailing

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